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martes, 21 de mayo de 2024

EL VIAJE DE MONONA (PUBLICÓ MACMILLAN)

 

¡Buaa, buaa, buaa!

Mi gata Monona

se me fue de viaje

y me dejó sola.


Ayer de mañana

me mandó un mensaje

donde me explicaba

el porqué del viaje:


Me cansé, querida,

de la gran ciudad,

me vine a la costa

del río Paraná”.


Vieras las barrancas

qué lugar soñado,

me subí a un bote

a pescar dorados”.


Hay montón de aves,

también yacarés,

y hojas enormes

del bello irupé”.


Esto es primoroso,

el aire es más puro,

se vive muy bien,

sin ningún apuro”.


Pasó una semana,

Monona volvió,

el paseo sola

al fin la aburrió.


Hoy estoy feliz,

sacamos pasaje,

juntitas al mar

iremos de viaje.


miércoles, 13 de marzo de 2024

¡AY, ESTE RULO! (PUBLICÓ MACMILLAN)

 

Había una vez una mamá y un papá que tenían tres hijos varones, al menor de ellos lo llamaban Rulo. El papá era zapatero y los dos hijos mayores lo ayudaban en su trabajo, pero a Rulo lo tenían para los mandados, porque todos pensaban que era medio sonso. Pero Rulo era solo un poco torpe, en cambio  sabía contar muchos chistes, pero a nadie le hacían gracia. Cada vez que hacía algún lío sus padres exclamaban: ¡Ay, este Rulo!

Un día en que estaba jugando en el jardín, sus hermanos le dieron un paquete y le dijeron que le tenía que llevar los zapatos arreglados a doña Tremebunda y que no se fuera a olvidar de cobrar el trabajo, de lo contrario no habría plata para comprar la comida.

Entonces Rulo se encaminó, muy asustado, hacia la casa de doña Tremebunda que vivía en lo profundo del bosque, y de la que se decía que era una bruja que cuando alguien no le caía bien, ¡se lo comía crudo!

Al rato de caminar se encontró frente a la casa de la bruja. Hubiera salido corriendo del miedo que tenía, pero se acordó de que si no cobraba el trabajo no iban a poder comer. Así que, temblando, golpeó la puerta que se abrió con un horrible ruido. Rulo no tuvo más remedio que entrar. Y a pesar de que la casa estaba bastante oscura, pudo ver que la bruja era mucho más fea de lo que había imaginado.

Doña Tremebunda lo hizo sentar mientras ella revolvía un menjunje de olor muy extraño. Mientras esperaba sentado, a Rulo se le ocurrió una idea para caerle bien a la bruja y que no se lo comiera: le iba a contar sus chistes. Así lo hizo, y a la bruja sí que le gustaron porque no paraba de reírse. Cuando terminó de revolver el menjunje, se acercó a Rulo y le puso algo en la mano mientras le decía:

-Hacía mucho que no me divertía tanto. En agradecimiento te regalo estas semillas. Cuando llegues a tu casa, sembralas porque son especiales.

Rulo guardó las semillas, saludó a doña Tremebunda y se fue. Iba muy contento de que la bruja no se lo hubiera comido y, mejor todavía, le hubiera hecho un regalo.

Cuando llegó a su casa lo primero que hizo fue sembrar las semillas y regarlas. En eso estaba cuando se dio cuenta de que no le había cobrado el trabajo de los zapatos, ¡cómo se iba a enojar su padre!

Entró a la casa donde estaba su familia y contó todo lo que había pasado. Entonces sus padres, agarrándose la cabeza, exclamaron: “¡Ay, este Rulo!”

Pero Rulo, sin darles tiempo a que se enojaran más, los llevó a donde había sembrado las semillas. Y se quedaron todos con la boca abierta: de las semillas habían crecido árboles de duraznos, de peras, de manzanas, también verduras y grandes gallinas ponedoras de huevos. Ya no iban a tener que preocuparse nunca más por la comida.

Los padres, contentísimos, lo abrazaron y exclamaron: ¡Ay, este Rulo, es el mejor!


lunes, 26 de julio de 2021

CAPRICHOS DE REINA (PUBLICÓ MACMILLAN)

 

Debido al aire desértico y a los calores intensos, en el antiguo Egipto se le daba mucha importancia al aseo personal. Todas las clases sociales participaban del elaborado ritual del baño. La gente del pueblo tomaba baños en el río y se frotaba con barro para luego aplicarse aceites que protegían a la piel del sol. En cambio, en las clases altas los esclavos bañaban a sus amos en aguas perfumadas con azafrán, canela o mirra para después untarlos con ungüentos y pétalos de flores.

Dicen que Cleopatra, reina culta y seductora, tenía sus caprichos. Mantenía la piel tersa gracias a sus frecuentes baños con leche de burra. Y dicen que una mañana al despertar dijo a su criada: "¡Quéope, tuve un sueño revelador! No usaré más leche de burra para el baño. Quiero jabón de tocador".

-¿Perdón, mi Señora? -dijo la criada-. Ha dicho...

- Jabón de tocador -repitió la reina con autoridad.

- Pero, mi Señora, nunca oí lo que es eso.

- Sólo el jabón me mantendrá joven desde la testa al talón.

- Pero la leche de burra es muy bue...

-¡Calla, Quéope! ¡Busca ya una solución! ¡Basta de leche de burra! ¡De ahora en más usaré jabón!

Y dicen que entonces el especialista en los ingredientes del aseo de la reina fue a reunirse con los alquimistas. Después de varios experimentos dieron con un resultado que les pareció satisfactorio.

Mientras tanto Cleopatra, encaprichada como estaba en no bañarse hasta no tener jabón, permanecía recluida en sus aposentos con veinticuatro esclavas abanicándola continuamente.

En eso, llegó el especialista con el nuevo producto.

- Alteza -dijo, al tiempo que le entregaba un recipiente con un producto perfumado-, lo hemos logrado.

- Dime qué ingredientes tiene, antes de usarlo, para ver si me conviene.

- Tiene natrón, arcilla y altramuces.

-¿Natrón? ¿No lo usan para momificar? ¡Quedaré seca como Tutankamón!

- Mi Señora, en poca cantidad y mezclado con los otros ingredientes se transforma en jabón.

Dicen que esta simple explicación dejó conforme a la caprichosa reina, tantos deseos tenía de usar jabón y también, claro, de bañarse.

-¡Ay, qué emoción! -exclamó la reina incorporándose- ¡Me bañaré con jabón!

Y dicen por ahí que desde ese día el uso del jabón se extendió por todos los pueblos del mundo.

Dicen que dicen que dicen. Aunque no siempre hay que hacer caso a todo lo que se dice por ahí.


jueves, 11 de marzo de 2021

HACHE DOS, ¡OH! (PUBLICÓ SANTILLANA 2014)

 

Obra para títeres en dos actos

Personajes

Presentador

Coordinadora de casting

Coordinador de casting

Pif 

Paf

Señor

Mujer

Tres musculosos

Muchacho

 

(Todo la obra se desarrolla en la pista del circo).

Acto I

 

Presentador: (Al público). ─Estimado público, los hermanos Pif y Paf, creadores del famoso circo de clown que lleva su nombre, buscan nuevos talentos. Tendremos el privilegio de ver en escena cómo realizaron el casting.

 (En voz baja). Acá entre nosotros, notarán que los hermanos hablan con un acento raro, pero es porque vienen de otro país, vienen de... (Piensa). De Extranjeria, creo. Bueno, ¡atención!, los dejo con los protagonistas de la acción. (Sale).

 

(Entran coordinador, coordinadora y los seis artistas para el casting. Se ponen en ronda y hablan los coordinadores).

 

Coordinadora: (A los artistas). ─Veo que se han venido preparados para mostrar sus rutinas en el casting. Les cuento, a los que no lo saben, que la gran función se llamará “Hache dos, ¡oh!”.

Coordinador: (A la coordinadora). ─¿Hache dos, ¡oh!? ¿Y eso?

Coordinadora: (Al coordinador). ─La fórmula del agua, señor. ¡Me extraña!

Coordinador: Ah, sí, claro, claro, el agua. Qué lindo, cómo me gusta nadar.

Coordinadora: (A los artistas). ─Vamos a pasar a una sala donde armarán una fila en orden de llegada y esperarán a que Pif y Paf los llame uno por uno. Prepárense que en unos instantes empezamos.

Coordinador: Vengan por aquí.

 

(Salen todos y entran Pif y Paf con sus narices rojas de clown, y desde el centro de la pista empiezan a llamar a los artistas).

 

Pif: ¡Qui entri el primeri!

 

(Entra un Señor con un perro de peluche en los brazos y se para frente a los hermanos.)

 

Paf: ¿Asted qué hace?

Señor: Le doy agua a mi perrito con la mamadera y él llora, llora y llora tanto que me emociona y me hace llorar a mí. Entonces lloro, lloro y…

Paf: (Lo interrumpe). ─Basta, sañor. En esta circa no trabajamos con animalas.

Señor: Pero mire que el mío es un peluche, ¿eh?

Pif: Escuchi, siñor, Pif Paf es cirqui de clown, no trabajamos con animalis aunqui sean de piluchi, ni con perris, ni con monis, ni siquiera con pulguis o piojis, miri lo qui le digo. Y no tenemis nada contra ellos, al contrari. Acá dentri no vuela ni una mosqui.

¡Qui pasi el qui sigui!

 

(Sale el Señor y entra una Mujer vestida con impermeable y un paraguas).

 

Paf: ¿Asted qué hace? Muestra.

 

(La Mujer camina cantando, se para, mira el cielo, abre su paraguas y cuando lo hace, de adentro del paraguas le cae papel picado como si fuera lluvia).

 

Pif: (A la Mujer). ─Me gusti. ¿Sabi nadar?

Mujer: No, señor.

Pif: Ah, muy bin, entoncis sabrá ahogarsi en el agua.

Mujer: ¡Puff, si sabré! Mi abuela decía que me ahogaba en un vaso de agua.

Paf: Muy bien, asted se queda. (Le señala un rincón). Acomódase por ahí. ¡Que pasa el que siga!

 

(La Mujer se corre a un rincón y entran tres Musculosos. Uno trae una bañera con agua).

 

Pif: ¿Quí rutini hacen ustedis? Muestri.

 

(Los Musculosos ponen la bañera en el piso, se suben uno encima del otro y el de más arriba se tira en clavado a la bañera, salpicando a Pif y a Paf).

 

Paf: (Secándose la cara). ─Muy bien, interesanta. Se quedan. (Les señala el rincón). Acomódanse por ahí. ¡Que pasa el que siga!

 

(Los Musculosos se ponen en el rincón junto a la Mujer y entra un Muchacho con una regadera en la mano).

 

Pif: ¿Ustid quí sabi hacir?

 

(El Muchacho hace un paso de baile, riega el piso y crece inmediatamente una planta con una gran flor).

 

Paf: Muy buena, se queda. Acomódase por ahí. ¡Que pasa el que siga!

 

(Entra el coordinador).

 

Coordinador: No hay nadie más.

 

(Sale).

 

Pif: (A Paf). ─Bueni, terminada la selección. (A los artistas que están en un rincón). Vingan, acérquinse, que queremis hablarlis.

 

(Se reúnen todos en el medio de la pista y los hermanos dan los pasos a seguir a los artistas).

 

Pif: La que haremis sirá una función muy espicial, tieni qui salir genial.

Paf: Y camo debe ser una función genial, mi hermano y yo haremos la númera principal, una final a toda orquesta.

Musculosos: (Al unísono). ─¿Y qué música tocará la orquesta?

Paf: No, no habrá orquesta. Quise dacir que la númera final, o sea la de mi hermana y yo, será espactacular. (Sacando músculo). ¡Ejem! Porque coma ven, astamos en muy buena forma.

Muchacho: ¿Y nosotros?

Pif: Ustidis abrirán la función cada uni con su rutini. Al final, nosotris.

Paf: (Señala a la Mujer). ─Solo aparecerá asted ahogándose y nosotros la rascataremos.

Pif: De fondi, duranti todi la función, sonará la Banda de los Calamaris. Así qui vamos a insayar.

Musculosos: (Juntos, a Pif y a Paf). Nosotros deberíamos ir al final con ustedes, somos una gran atracción.

Muchacho: (A Pif y a Paf). Disculpen, pero la gran atracción seré yo con mi regadera en acción. Yo debería ir en el último acto con ustedes.

Mujer: En realidad yo debería hacer sola el acto final, soy la mejor.

Pif: No, no, no. Nosotris somos los protagonistis. Seremis los únicos héroes del acti final.

Mujer, Muchacho, Musculosos: (Juntos). ─¡Uhhhh!

Paf: Al que no le gusta se pueda retirar. Y al que se queda, a ensayar.

 

(Salen Pif y Paf  y los otros se quedan pensativos).

 

Muchacho: (En voz alta, para sí). ─Si me dejaran estar en el final…

Musculosos: (En voz alta, para sí). ─¿Hay dudas de que somos los mejores?

Mujer: (En voz alta, para sí). ─No apreciaron bien mi acto, que si no…

 

(Se oye un “¡Chist!” muy alto en off seguido de un “¡A ensayar!” y todos se callan y empiezan  con sus rutinas).

Telón

 

Acto II

 

(Se sube el telón y entra el presentador).

 

Presentador: Señoras y señores, el ensayo hasta aquí se vino desarrollando sin errores. Ahora Pif y Paf ensayarán el gran acto final. Veamos si todo sale genial.

 

(Aparece un barco, y subidos a sus mástiles están Pif y Paf haciendo ejercicios equilibristas, mientras suena la música de la Banda de los Calamares).

 

(En eso, voz de la Mujer en off): ─¡Socorro! ¡Me ahogo!

Pif: ¿Quí is iso?

Paf: (Mira el agua y señala). ─¡Ahí! ¡Alguien en la agua!

Pif y Paf: ─ (Bajan a cubierta, tiran una soga al agua mientras dicen juntos). ¡Agárrisi sañora, que la rescataremis!

Mujer: (Corrige con enojo). ¡Señorita! (Y se agarra de la soga).

Pif y Paf: ¡Una, dos, tras, arribi! (Tiran de la soga).¡Ujjjjj!

 

(No logran subir a la Mujer al barco).

 

Pif: (A Paf, como en secreto). ─No parecía tan pesadi, ¿no?

Paf: (A Pif, como en secreto). ─Es que el dominga segura comió muchas raviolas.

Pif: (A Paf, como en secreto). ─Raviolis de hierri.

Pif y Paf: (Intentan de nuevo). ─¡Una, dos, tras, arribi! (Tiran de la soga.)¡Ujjjjjj!

 

(No suben a la Mujer al barco y por poco caen ellos al agua).

 

Pif y Paf: (Como en secreto, a los artistas que están detrás de bambalinas). ─¡Ayuda, qui no podemis!

 

(Aparecen en cubierta los Musculosos y el Muchacho. Tiran todos de la soga junto a Pif  y Paf  y sacan a la Mujer del agua).

 

Mujer: ¡Gracias! ¡Entre todos me salvaron la vida!

Todos los artistas: (Juntos). ─Y como dicen que la fuerza se hace en unión, acá termina este ensayo de función.

 

(Mientras se aleja el barco, se oye la voz de Pif).

 

Pif: Muy bin, quedó perfecti. En el estreni la hacemis así.

Presentador: (Entra a despedirse). ─Espero que de este ensayo hayan disfrutado. Adiós, estimado público.

 

Telón final


HABLAR SIN HABLAR (PUBLICÓ MACMILLAN 2018)

 

Salida de una flor

una abeja avanza;

llega a la colmena

y danza, danza, danza.

Pone en el bailar

mucha precisión

para que las otras

 presten atención.

Les indica dónde

encontró un manjar,

esa es su manera

de comunicar.

También las hormigas

hablan sin hablar:

con la feromona

de olor especial

dicen de un peligro

o marcan su lugar.

 

Los delfines silban,

las ballenas cantan,

las hormigas huelen,

las abejas danzan:

mediante esas formas

de comunicación

se comprenden ellos

a la perfección.

Pero, ay, los humanos

hablan, hablan, hablan

y a veces no entienden

ni una palabra.

Somos más complejos

que el reino animal,

por eso es que a veces

nos  comunicamos mal.