jueves, 14 de abril de 2016

DE ÁRBOLES: ESPINILLO




Cinacina,
espinillo,
en tu flor,
el amarillo.

Elegante,
delicado,
los cabellos:
verde claro.

Espinillo,
cinacina,
en tus ramas,
las espinas.

martes, 1 de marzo de 2016

CEREZA Y KIWI RENOVADO POR EL PINCEL DE JIMENA TELLO




 En 2015 Edelvives publicó mi relato Cereza y Kiwi, breve cuento de dos nenes guaraníes, en la hermosa colección Pequeletra, con bellas, simpatiquísimas ilustraciones de Jimena Tello.
Es el mismo cuento que había publicado editorial edb en 2007 con algunos cambios, muy pocos, en el texto, para refrescar la historia que sigue siendo la misma: Kiwi, con su dificultad para tirar al blanco, se enfrenta a un impensado desafío que trae alivio a todo el pueblo, y lo espera una hermosa recompensa.

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El libro sigue dedicado a Fermina, pero ahora de esta manera:
"Fermina tomaba baños de sol, curaba con plantas, sabía siempre si iba a llover o no y me preparaba un café con leche riquísimo, con nata y todo. Nacida en Montevideo, descendía por línea materna del pueblo originario Charrúa. Era mi abuela. A ella le dedico este relato".


Para los chicos que empiezan a leer. ¡Que lo disfruten!

domingo, 28 de febrero de 2016

AREIA DE PLAYA, AREIA DE MAR





Esta novela para chicos de alrededor de 10/11 años que publicó Cántaro en 2015, tiene texto mío e ilustraciones de Gabriel San Martín. Y empieza con este prólogo:

“Lo que voy a relatar a continuación puede parecer una leyenda, una historia fantástica, pero les aseguro que no lo es. Es una historia de amor trágica que sucedió en la realidad y a su vez, el origen de la playa más encantadora del mundo”, empezó diciendo Roque, nuestro joven vecino de enfrente, una noche en que en mi casa habían hecho una reunión de fin de año con amigos. Y siguió: “Yo soy el único, estimados amigos, que puede explicar cómo se desencadenaron los tristes hechos”.
El vecino se refería a Areia de Praia, una playa que se encuentra en una isla en medio del océano y se dice que tiene las arenas más suaves y el mar más calmo  que se pueda imaginar.

La abuela de Roque, ya fallecida hacía muchos años, le había contado al nieto esa historia un verano en que él estaba en quinto grado y había ido a pasar las vacaciones en casa de ella.

En casa, para los postres, los mayores estaban enfrascados en relatos de lugares y de viajes, entonces Roque, que era un narrador de primera, contó la historia.

En ese entonces yo andaba, si mal no recuerdo, por los once años y me había recostado en el sofá con los ojos cerrados a raíz de haber tomado un poco de sidra, cosa que me permitían en ocasiones especiales, y me había dado sueño. Y como mamá pensó que estaba dormido no me mandó a la cama, aunque seguro que a su criterio, bastante anticuado por cierto, esa historia no era apta para menores, y además eran como las dos de la madrugada. Así que con los ojos cerrados pero las orejas paradas, escuché el relato de Roque, que  lo contó más o menos así:
...................................................................................................................................."

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En el capítulo VI, Areia, la chica protagonista, escucha la voz de una caracola que le susurra esta historia al oído:
 
¡Ay, los tres marineritos
sin beber y sin comer!
Sube y baja su barquito:
la marea y su mecer.

En una barca de vela,
con las melenas al viento,
navegan tres marineros
volviendo de Barlovento.

El viaje se hace muy largo,
pasan meses navegando,
lejos de casa, agotados,
sólo con penas penando.

Tanta sed los marineros,
tanta agua en ese mar,
para beber, tres gotitas
y kilómetros de sal.

Tanto hambre marineros
y había para tragar
sólo tres galletas duras
y kilómetros de sal.

Se duermen sobre cubierta
y empieza un lindo soñar:
que están llegando a su tierra.
¿Quién quisiera despertar?

Se asoman tres sirenitas,
no hacen más que curiosear,
y viendo a los marineros
se ponen a cuchichear.

(Hace rato que le piden
nuevos juguetes al mar.
Y el mar, que es padre severo,
no las quiere contentar.)

Elige uno cada una,
lo lleva al fondo del mar.
Felices van las sirenas,
ya tienen con qué jugar.

Va por la mar un velero
volviendo de Barlovento
con la cubierta vacía,
sólo lo maneja el viento.

Dice Herman Melville en el capítulo 58 de Moby Dick: “El mar es un caníbal universal; todas sus criaturas se cazan mutuamente y están en guerra perpetua desde el comienzo del mundo.”

viernes, 26 de febrero de 2016

HISTORIETAS

En 2015, los que fuimos los últimos alumnos del maestro Alberto Breccia a principios de los 90, publicamos la revista de historietas El Tripero 20, entre otras cosas como homenaje al maestro. Participaron con sus trabajos de esta publicación: José Muñoz, Ezequiel García, Delius, Christian Montenegro, Lautaro Fiszman, Frank Vega, Mariano Grassi, Julian D'Angiolillo, Teresa Orelle, Sandra Lavandeira, Daniela Kantor, Marcelo Alzetta, Tomás Arguello y una servidora.
Nunca me dediqué profesionalmente a la historieta y sí a escribir y a ilustrar libros, que no deja de ser otra manera de contar, otra forma del relato.

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La historieta con la que participé es una adaptación del poema La pesca de la ballena del poeta Jacques Prévert. Páginas 1 y 2:

 (Click sobre las imágenes para ampliar)
Páginas 3 y 4:

Páginas 5 y 6:
 

miércoles, 3 de febrero de 2016

DE ÁRBOLES: LAUREL



Laurel,
aromado,
gran condimento,
noble corona,
en la cocina
y en aquella Roma.
Duro tu cuerpo,
como el ciprés,
y oscuro.
Qué guiso no te tuvo
entre sus jugos.

viernes, 1 de enero de 2016

GIF DE AZU EN EL CAMINO

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 Esta animación la hice con el GIF Maker. me. Estoy feliz de ver a mi querida Azu caminando.

jueves, 10 de diciembre de 2015

DE ÁRBOLES: CIPRÉS


Un
ciprés
quieto
denso
oscuro
apretado
como aguja
o pirámide
sube antiguo
silencioso
hacia
el
cielo