sábado, 14 de mayo de 2011

Cuentos de verdá, pero de verdá verdadera, ¿eh?


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Este libro sobre la obra de Florencio Molina Campos es el tercero que escribí para la colección Pinta tu aldea de editorial Calibroscopio. Como la gente de la Fundación Molina Campos quiso que las únicas ilustraciones del libro fueran las obras del artista, hubo que pensar el libro desde otro lugar, no ya haciendo un relato sobre la vida del pintor como lo hice con Xul Solar y con Quinquela, los primeros dos libros de la colección. Y ese pensarlo desde otro lado fue finalmente contar historias inspiradas en las pinturas del artista. Se eligieron diez pinturas y escribí un cuento por cada una de esas pinturas, cuentos con humor y lenguaje gauchesco.
Acá un interior del libro:


Y acá el texto que da inicio al libro, donde el que habla es un abuelo dispuesto a contarles historias a sus nietos:
"Pa' que se enteren, amiguitos, cuando el que les habla era mozo supo ser payador, el más estrordinario de tuita la pampa. No había quien le hiciera sombra a mi decir ni a mi guitarra. He recorrido con mi zaino millones de leguas sin nunca encontrar quien se atreviera a desafiarme. Y no era pa' menos, sabían que en una payada de contrapunto yo ganaba de siguro. Lindos eran aquellos tiempos de mi juventú cuando, mirara uno pa'l lado que mirara, tuito era un puro cielo y una tierra tendida como descansando. ¿Que si me sé algún cuento? ¿Cuento han dicho? Sepan que'l Celestino Peñaloza no se anda con fábulas. En mi vida he conocido cientos de lugares, miles de paisanos y tantas historias he presenciao como pelos tengo en la cabeza. Así que paren las orejas y abran bien l' ojos que las que van a oír son historias de verdá, tan ciertas como el fogón que nos da lumbre". 

La profesora Zulema Porta leyó algunos de estos cuentos en la Biblioteca Belgrano de Bragado:
http://www.lavozdebragado.info/sitioweb/generales/10047-cuentos-de-didi-grau-basados-en-pinturas-de-molina-campos-en-la-biblioteca-belgrano.html

Recomendado a partir de nueve años.

martes, 3 de mayo de 2011

"Oye-yé, María y curumbamba..."


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Oye-yé, María y curumbamba,
hé-é-é, María y curumbé.
Yum-bam-bé, hé-é,
calunga, güé.

De esta estrofa de un candombe saqué el título del libro que publicó editorial Cántaro en 2008 ilustrado por Pablo Tambuscio. Se trata de cinco lavanderas negras que en el Buenos Aires del mil ochocientos veintitantos van de lunes a sábado a lavar la ropa a orillas del río. Y entre mate y mate cada día Luisa, la más vieja de ellas, les cuenta un relato de la colonia.
Se trata de historias adentro de historias, porque cuando Luisa hace su relato lo hace en medio del diálogo desenfadado de estas mujeres, donde se reflejan las costumbres de la época y no faltan los chismes, las bromas, las peleas y las quejas sobre los patrones.
Acá, una de las ilustraciones:


Cuando elaboraba estos textos me imaginaba a las lavanderas moviéndose a orillas del Río de la Plata, golpeando la ropa para lavarla y hablando, siempre hablando. Por eso la parte de ellas es puro diálogo y me gusta que sea así, creo que le da agilidad al relato. La ilustración que sigue es de uno de los relatos que cuenta Luisa y se llama "El remedio milagroso":


La idea en que se basa este relato tiene algo que ver con "El enfermo imaginario" de Molière, autor que admiro. Para hacer el personaje de otro de los cuentos de Luisa, "Hay un fantasma en el pozo", pensé en el protagonista de "El avaro", también de Molière, y su desconfianza hacia todos y su terror a que le roben algo de su propiedad.
Cuando me documentaba sobre la época colonial para escribir el libro me enteré de cosas curiosas como, por ejemplo, que cuando encontraban en la calle a un muerto que nadie reclamaba, lo colgaban de una de las rejas del Cabildo con un tarro para que los que pasaban dejaran una moneda y así costear su entierro. De esto se trata "El finado Reyes", el cuento que cuenta Luisa el martes por la mañana.
Recomendado a partir de 9 años.