domingo, 28 de febrero de 2016

AREIA DE PLAYA, AREIA DE MAR





Esta novela para chicos de alrededor de 10/11 años que publicó Cántaro en 2015, tiene texto mío e ilustraciones de Gabriel San Martín. Y empieza con este prólogo:

“Lo que voy a relatar a continuación puede parecer una leyenda, una historia fantástica, pero les aseguro que no lo es. Es una historia de amor trágica que sucedió en la realidad y a su vez, el origen de la playa más encantadora del mundo”, empezó diciendo Roque, nuestro joven vecino de enfrente, una noche en que en mi casa habían hecho una reunión de fin de año con amigos. Y siguió: “Yo soy el único, estimados amigos, que puede explicar cómo se desencadenaron los tristes hechos”.
El vecino se refería a Areia de Praia, una playa que se encuentra en una isla en medio del océano y se dice que tiene las arenas más suaves y el mar más calmo  que se pueda imaginar.

La abuela de Roque, ya fallecida hacía muchos años, le había contado al nieto esa historia un verano en que él estaba en quinto grado y había ido a pasar las vacaciones en casa de ella.

En casa, para los postres, los mayores estaban enfrascados en relatos de lugares y de viajes, entonces Roque, que era un narrador de primera, contó la historia.

En ese entonces yo andaba, si mal no recuerdo, por los once años y me había recostado en el sofá con los ojos cerrados a raíz de haber tomado un poco de sidra, cosa que me permitían en ocasiones especiales, y me había dado sueño. Y como mamá pensó que estaba dormido no me mandó a la cama, aunque seguro que a su criterio, bastante anticuado por cierto, esa historia no era apta para menores, y además eran como las dos de la madrugada. Así que con los ojos cerrados pero las orejas paradas, escuché el relato de Roque, que  lo contó más o menos así:
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 (Click sobre la imagen para ampliar)
En el capítulo VI, Areia, la chica protagonista, escucha la voz de una caracola que le susurra esta historia al oído:
 
¡Ay, los tres marineritos
sin beber y sin comer!
Sube y baja su barquito:
la marea y su mecer.

En una barca de vela,
con las melenas al viento,
navegan tres marineros
volviendo de Barlovento.

El viaje se hace muy largo,
pasan meses navegando,
lejos de casa, agotados,
sólo con penas penando.

Tanta sed los marineros,
tanta agua en ese mar,
para beber, tres gotitas
y kilómetros de sal.

Tanto hambre marineros
y había para tragar
sólo tres galletas duras
y kilómetros de sal.

Se duermen sobre cubierta
y empieza un lindo soñar:
que están llegando a su tierra.
¿Quién quisiera despertar?

Se asoman tres sirenitas,
no hacen más que curiosear,
y viendo a los marineros
se ponen a cuchichear.

(Hace rato que le piden
nuevos juguetes al mar.
Y el mar, que es padre severo,
no las quiere contentar.)

Elige uno cada una,
lo lleva al fondo del mar.
Felices van las sirenas,
ya tienen con qué jugar.

Va por la mar un velero
volviendo de Barlovento
con la cubierta vacía,
sólo lo maneja el viento.

Dice Herman Melville en el capítulo 58 de Moby Dick: “El mar es un caníbal universal; todas sus criaturas se cazan mutuamente y están en guerra perpetua desde el comienzo del mundo.”

2 comentarios:

  1. Bella historia salada que compartí en http://lectoaperitivos.com/lectoaperitivos-de-cuentos-breves-fabulas-en-verso/ Gracias Didi!

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